 Disminución del nivel de silicio en los tejidos con la edad: Prestigiosos investigadores han señalado un descenso general de los niveles de silicio en el cuerpo en el curso del envejecimiento. Se ha demostrado por medio de análisis sofisticados en los tejidos, que el nivel de silicio del cuerpo humano empieza a decrecer a partir de los diez años de edad, siendo más notorio el descenso a partir de los 35 años. Silicium G5 ha demostrado ser el más eficaz aporte gracias a su mayor biodisponibilidad. Así, por ejemplo, la tasa de silicio en los tejidos tegumentarios disminuye un 30%; en la pared aórtica estudiada detenidamente por Loeper se encuentra una tasa de silicio 4 veces más elevada en los niños que en las personas de edad. James Duke (1998) señala que con la edad y el descenso de los estrógenos disminuye la absorción del silicio lo cual a su vez determina la tendencia a la descalcificación potencialmente típica de la menopausia. El silicio es un excelente contraveneno del aluminio y de otros metales pesados que se acumulan en nuestros tejidos. Hace que disminuya la absorción intestinal de estos contaminantes y provocan un aumento excreción urinaria de los mismos. El silicio ‘lava’, los metales pesados y se los lleva. Esto se ha demostrado en diversos estudios desde 1972 por la Doctora Edith Muriel Carlisle en la Universidad de Los Angeles, hasta recientemente otro llevado acabo en la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona, donde se ha probado que las concentraciones de metales pesados disminuyen en los tejidos cerebrales y nerviosos con un suplemento de silicio asimilable. Forrest Nielsen en la revista ‘Nutrition Today’ lo considera una buena prevención contra el Alzheimer y otras degeneraciones seniles.
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